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Entre curva y curva (reflexiones de un viajante)

Vanilla skies

cuevas 017 por ti.

cuevas 024 por ti.

Paso obligatorio

Paso obligatorio

¡Que mala leche!

Yo mismo

Yo mismo

Éste se supone que soy yo según mi hijo. Primero me puso los pelos peinaditos, y luego se lo pensó mejor y me "puso gomina". Es la explicación que me dio.

Basado en hechos reales……..

Una noche cualquiera antes de salir de viaje:

 

-          Veamos, en este enchufe el  móvil.

-          El de trabajo en este otro. ¡Ah no!, que ahí tiene mi mujer el suyo. Bueno pues lo enchufaré en el del cuarto baño.

-          Ahora el cargador de las pilas de la cámara en el del pasillo.

-          En el del comedor el portátil por si acaso.

-           El mp3 en el de la salita.

-          ¡Venga a dormir!

-          ¡Espera! El GPS que se me olvidaba. ¡Bueno! ya lo enchufaré mañana en el mechero del coche.

Ventajas de mi trabajo

¡Las vistas!

003 por ti.

008 por ti.

 001 por ti.

Cada imagen es un enlace a información del pueblo.

Tenía que pasar

Noticia sobre Windows vs Linux en China encontrada en internet.

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Contrastes

Contrastes

Sin comentarios.

Equilibrio

Equilibrio

Yo soy el primero en creer que es muy importante para el futuro lo del desarrollo sostenible, las energías limpias y demás. Pero poco a poco voy observando una cosa que no me gusta nada. Cada vez son más los ayuntamientos que dejan montar plantas eólicas en sus términos movidos exclusivamente por un afán recaudatorio sin tener en cuenta factores como el impacto visual que causan. Lo que a priori puede parecer bueno, se puede convertir por la ambición de algunos en un autentico “atentado paisajístico”. Como siempre lo difícil del caso es encontrar el equilibrio.

Otra de niños

Hablando con mi hijo me salió con una de las suyas contándome sus planes de futuro. Me contó que él cuando fuera mayor quería ser cuatro cosas: inventor, “el que hace experimentos”, limpiador y PADRE.

Interesado por éste último “oficio” le pregunté que con quien se iba a casar y lo tenía muy claro. Tanto la persona, como la cantidad de hijos, sexo de éstos y hasta los nombres (algunos tan curiosos como lluvia o arcoíris ¿será hippy? Je, je). Lo cierto es que yo ya los había oído discutir sobre los nombres a ellos dos pero no sabía que se referían a sus futuros hijos y creí que era algún juego. Tenía muy claro que tenía que trabajar para comprar los ladrillos, las puertas, las ventanas, la piscina, el jardín (tira alto mi niño) y me reí bastante con la idea.

Pasado unos días indagué otra vez en el tema y me sorprendió diciéndome que se iban a venir a vivir a mi casa (¿será efecto de la crisis que ya no quiere un chalet con piscina?) Sorprendido le dije que no, que esa casa era de sus padres y que él se tenía que buscar otra. Él como siempre muy serio me mira, y me dice:

-       ¡Papa, lo que pasa es que como cuando yo sea mayor, tú ya estarás muerto y la casa será mía!

¡JOPUTA EL NIÑO! ¿Pues no me quiere matar ya? Ja, ja.

Se lo conté a la madre y me dijo que lo suyo era peor porque a mí me quería matar, pero que a ella por lo que se ve, o la pensaba matar antes, o echarla a la calle.

Lo que tiene es que yo con cuatro años y medio iba a estar pensando en mi casa y mi familia. ¡Por los mismísimos…!

Un saludo padres del mundo.

Villancico

Hoy mi niño nos ha sorprendido con su primera rima. Estábamos cantando el villancico de “María, María, ven acá corriendo que……..” 

Cuando me di cuenta mi niño estaba cantando:

“Maria,  Maria,

ven acá corriendo,

que San José te espera,

para darte un beso.”

¿Qué, que no?  Chula ¿a que si? Me asegura que se la ha inventado él y yo lo creo. Igual saca la vena artística de su tío.Je, je

016

María se descubrió mirando fijamente al suelo. Estaba descalza y las olas le acariciaban los pies que  le ardían de escozor pues los tenía heridos.  La falda tenía los bajos rasgados y la camisa (que tan contenta había estrenado hoy) estaba manchada y ajada. No sabía con seguridad cómo había llegado hasta allí, pero si sabía el porqué. Todavía le zumbaba el oído izquierdo y en su boca perduraba aun cierto regusto amargo a sangre. Esa boca que un día dijo felizmente “si quiero” sin saber lo que se le venía encima.

María tenía veintitrés años y una mirada triste que en los últimos tiempos empañaba a unos lindos ojos de color miel. Esos mismos ojos que no hace mucho miraban ilusionados, hoy eran dos meras sombras de lo que fueron.

-          ¡No puede ser! ¡no me puede estar pasando esto a mí! ¿por qué?

Esta frase le retumbaba una y otra vez en la cabeza durante todo el día sin encontrar respuesta.

Hacía dos años que se había casado con Luis, el gerente de la primera franquicia inmobiliaria que habían abierto en  su barrio. Ella y sus amigas le echaron enseguida el ojo a aquel desconocido que con su educación y ese porte que les da a los hombres un buen traje, las tenía encandiladas.

Por aquel entonces María había dejado sus estudios y se había puesto a trabajar en la cafetería que regentaba su madre y que compartía acera en misma plaza con la inmobiliaria de Luis. Como era de esperar Luis se hizo cliente del establecimiento en parte por la proximidad, en parte por lo agradable del ambiente y en parte por ver unos encantadores  ojos miel que le miraban interrogantes  detrás de la barra. María ganó terreno frente a sus amigas y Luis quedó prendado de aquella, para él chiquilla, pues le sacaba diez años de ventaja en el camino de la vida.

-          ¡María! ¡qué haces ahí!

El corazón se le encogió y un dolor agudo se le clavó en el estómago mientras un terrible escalofrío recorría su espalda.

-          ¡Es él! ¡Me ha seguido!

Sin apenas atreverse, volvió lentamente la cara y con alivio comprobó que se trataba de un hombre llamando a su hija que jugaba a escasos metros de ella con la arena. Se dio cuenta entonces de que no podía seguir viviendo así. Siempre llena de temores. Siempre mintiendo a su madre sobre sus moratones. Siempre temiendo la llegada de la noche y el sonido de las llaves en el portón. Hacía tiempo que no se sentía deseada, ni tan siquiera querida. Se sentía poseída. Posesión. Esa era la palabra que definía su relación con Luis.

Se enjugó las lágrimas que ni había notado hasta ese momento que le recorrían las mejillas, se atusó un poco la ropa y el pelo, y se dirigió a paso lento pero firme a la comisaría de su pueblo.

Era el momento de ponerle fin a sus sufrimientos, de pararle los pies a ese canalla, de empezar un nuevo capítulo de su vida.

La luna coqueta

El otro día observé una curiosa conjunción en el cielo. Muy cerquita de la luna en creciente se encontraban Júpiter y Marte. Esta estampa me hizo pensar en una poesía infantil para contarle a mi peque que reproduzco a continuación:

 

La luna del cielo              

se ha vuelto coqueta.

Y adorna su pelo

con lindos planetas.

 

Se pone en el cuello

un blanco cometa.

Se pinta  la cara

¡Con polvo  de  estrellas!

 

¡Vaya valla!

¡Vaya valla!

Es curiosa la forma que tienen algunos publicistas de llamar la atención. Esta valla publicitaria de un residencial la encontré en la entrada de Gojar. Vista de verdad, ese niño da miedo. Se supone que debiera entrarme ganas de comprarme una casita. ¿Pero qué me vendes? ¿La casa de poltergueist?

Sierra nevada

Sierra nevada

Jueves 4/12/08

Hoy he subido buscando a unos clientes a Sierra nevada.  Esperando que calentara algo el día (y con algo de picardía) he ido casi al mediodía, lo que me ha permitido disfrutar de un rato en el almuerzo de unas vistas increíbles. La suerte quiso que en poco tiempo  se nublara y empezara a nevar. Muy fina al principio y algo más gruesa al final. Nada de gran cantidad. Más bien una llovizna fina de la que te da pereza hasta de coger el paraguas, pero que aquí debido a la altitud (y al intenso frio) se convierte en una divertida lluvia de azúcar glasé. Al rato y tras grabarlo en video me he retirado a zonas más bajas (temiendo que empeorara la cosa ya que no tengo cadenas) a seguir con mi rutina de visitas.

Bares

Debo ser el único que se sienta a comer de espaldas a la tele cuando ponen futbol en el bar.

Es curiosa la cara que pone la gente viendo un partido.

Curiosidades

Aquí en Granada no hay placitas, sino “placetas”.  Los asadores de pollos son “asaderos” y hay que saber disfrutar de un “buen platico de pescaico con verduricas”.

También hay por la zona los típicos vejetes, con la gorra calada hasta las orejas, fumándose un “Farias” mientras conducen un exPatrol de la Guardia Civil con las pegatinas quitadas. Parece que aquí en la sierra de Granada venden todos los que ya no les sirven para patrullar. Es raro el pueblo en el que no he visto alguno.

¡Ah, por cierto! también abundan los gatos.

La reluciente caja metálica.

Ésta es la extraña historia de un hombre extraño.

No me preguntéis ni cómo ni por qué, pero todas las mañanas al levantarse, cogía su "reluciente caja metálica", abría una mirilla, acercaba el ojo derecho y miraba dentro. ¿Pero qué veía? Pues todo. Sólo tenía que pensar en algún lugar o en alguna persona, nombrarla y lo veía. Día tras día repetía la misma operación y se estaba así, solo, contemplando el mundo a través de su "reluciente caja metálica" hasta que se hacía de noche y se acostaba. Únicamente se separaba de ella para comer algo que alguien le pasaba por un torno ubicado en los bajos de su puerta (nunca comprendió por qué, ni le importaba).

No recordaba desde cuando estaba allí, ni tan siquiera que edad tenía. Sólo recordaba que su nombre era Arturo y que en otra época fue empleado de banca.

Uno de esos días, estando contemplando “su mundo” se le ocurrió la idea de que podría ser interesante verse a uno mismo. Pero al momento se lo pensó mejor.

-   ¡Qué tontería! ¡Si yo me veo todos los días en el espejo!

Pero mientras más rato pasaba más interesante le parecía la idea de verse a si mismo, hasta que ya ansioso no se lo pensó más.

    -   ¡Está bien! Venga, quiero verme.

De repente se hizo la oscuridad en su "reluciente caja metálica" y no conseguía ver nada. Poco a poco la oscuridad dio paso a una espesa bruma grisácea, que al final cedió y por fin pudo verse.                                                                                                                                       

-   ¿Pero qué es esto? ¿Quién es ese? ¡No puede ser!

Arturo, horrorizado, se apartó bruscamente y empujó con fuerza "la reluciente caja metálica" que, ante tal empujón se rompió contra el suelo. Se puso a dar vueltas por la habitación como un poseso sin acabar de creer lo que había visto.

-   ¡Ese no puedo ser yo! ¡Yo estoy bien!

Entonces, súbitamente, recordó. Recordó las risas de sus hijos. Recordó la tibia piel de su esposa. Recordó aquel oscuro camión en aquella fría madrugada. Se dio cuenta de la farsa en la que estaba viviendo y que ahora que lo veía todo con ojos nuevos, no tenía ni pies ni cabeza.

Quiso entonces huir de allí y corrió hacia la puerta. Intentó abrirla y no pudo. Lo intentó con todas sus fuerzas, y no pudo. Impotente, se echó a llorar desconsoladamente en un rincón. De repente y por primera vez en mucho tiempo sintió miedo. Mucho miedo. Miedo a no volver a ver a sus pequeños. Miedo a no volver a sentir los abrazos de su amada. Miedo a quedarse allí para siempre encerrado con aquella estúpida y "reluciente caja metálica" que para colmo de males ahora se encontraba hecha pedazos en el suelo. El miedo se convirtió en ira. La ira en desesperación y la desesperación en locura, que le hizo abalanzarse de nuevo hacia la puerta  gritando con la intención de echarla abajo……….

 

-   ¡Doctor! ¡doctor corra! ¡a abierto los ojos!

Entonces papi......

En una de esas charlas que mantenemos mi hijo y yo, salió el tema de la muerte. ¡Si, ya se que no es tema habitual en un niño, pero mi hijo es así!

De mis respuestas le quedó claro que era Dios el que llamaba a las personas que debían subir al cielo.

- Entonces papi, Dios dice:  “Hoy estoy aburrido y voy a llamar a alguien para que suba a hacerme compañía” ¿no?

Después de reírme, le expliqué que no, que normalmente sólo llamaba a las personas viejecitas, o a las que estaban muy malitas (para que iba ha entrar en mas honduras)

- Entonces papi, ¿Dios sabe todo lo de todas las personas?

- Si hijo, si. Dios lo sabe todo.

Tras unos segundos de reflexión me contestó.

 

- Entonces papi, ¡que pedazo de ordenador tiene que tener Dios!

Se podréis imaginar mi sorpresa y la cara que se me quedó ante tal razonamiento.

De película

De película

Miercoles 19/11/08

Hoy he estado en una fábrica de fertilizantes. Su módulo principal es una nave impresionante como de 4 o 5 plantas de altura y como 4 bloques de pisos como el mío de ancho. Del estilo del dibujo pero a lo bestia. Es una antiquísima fábrica que seguro que ha conocido tiempos mejores pero que ahora presenta un estado deplorable. Su fachada toda de ladrillo visto y con innumerables ventanas (la mayoría rotas o descolgadas) hace estremecerse al mas pintado con sólo mirarla. Tanto es así que si en vez de ser las diez de la mañana son las diez de la noche me doy media vuelta y ni me acerco.

Tú a esta estampa le pones música de John Williams por ejemplo y una luna llena y te haces una peli de miedo de las que hacen historia.

Si el que me abrió la puerta llega ha tener un traje negro me cago por la patilla abajo. Je, je.

Como anillo al dedo

Un hombre preguntó a otro ¿para tí que es un mujerón?

Inmediatamente se soltó hablando del tamaño de los pechos, de la medida de la cintura, del volumen de los labios, de las piernas, del color de los ojos y de lo demás..., le dijo que un mujerón tenía que ser una rubia o morena (despampanante) de 1.80 mts., siliconizada y sonrisa colgate. Mujerones, dentro de ese concepto, no existen muchas:

Cindy Crawford, Claudia Schifer, Linda Evangelista, Naomi Campbell, Ines sastre o Elsa Pataki.

Y bien añadió el hombre- y para ti, ¿qué es un mujerón?

Pues mira,- contestó, fíjate bien y descubrirás que hay una en cada esquina:

Mujerón es aquella que toma dos autobuses para ir a su trabajo y dos más para regresar y cuando llega a su casa, encuentra el cesto lleno de ropa para lavar, la tarea de los niños para revisar y una familia hambrienta para alimentar.

Mujerón es aquella que va por la madrugada a hacer cola para garantizar la inscripción de sus hijos en el colegio y aquella jubilada que pasa horas parada haciendo cola en un banco para cobrar una pensión insultante.

Mujerón es la empresaria que administra decenas de funciones de lunes a viernes y una familia todos los días de la semana.

Mujerón es quien regresa del supermercado cargando varias bolsas después de haber comparado precios y hacer malabarismos con el presupuesto.


Mujerón es aquella que se depila, se pone cremas, se maquilla, hace dieta, se ejercita, usa tacones, se arregla el cabello y se perfuma, sin tener ninguna invitación para ser portada de revista.

Mujerón es quien lleva los hijos a la escuela y los va a buscar, los lleva a las clases de natación y los busca, los lleva a la cama, les cuenta historias, reza con ellos, les da un beso y apaga la luz.

Mujerón es aquella madre de un adolescente que no duerme mientras este no llega sano y salvo a casa y que bien temprano por la mañana ya está levantada, calentando la leche y haciendo el café.

Mujerón es quien sabe donde está cada cosa, lo que cada hijo siente y cual es el mejor remedio para la acidez, para los deditos magullados y para las pesadillas.

Esto me lo enviaron unos amigos por internet (de hecho circula mucho)

Yo se lo dedico a mi "gordi" que es mi pilar fundamental aunque a veces no se lo crea.